Trolebuses en Valparaíso: La Historia en Movimiento

By | Febrero 28, 2017

Para muchas personas viajar en micro para llegar a su trabajo o universidad, es un verdadero suplicio. Tacos infernales, eternos arreglos en las calles, más los bocinazos de los conductores abriéndose paso por las atestadas avenidas, crea en más de alguno un estrés crónico.

Las lecturas de revistas o las conversaciones con el compañero de asiento, no son distracciones suficientes para abstraerse de las diarias carreras por obtener más pasajeros y por ende cortar más boletos.

Sin embargo, estas micros no son el único medio de transporte que el Puerto nos ofrece para movilizarnos, pues por suerte tenemos sus antítesis, los trolebuses, los que representaron un gran “punto a favor” para ser nombrados Patrimonio de la Humanidad.

Espaciosos y no contaminantes estos vehículos llegados desde Estados Unidos en 1953, nos llevan desde la Avenida Argentina hasta la Aduana, abarcando 8,4 kilómetros en un recorrido fijo, siendo de esta manera la única ciudad donde aún existen y los únicos del mundo que se mantienen en estado original.

Según Héctor Jaimerand, conductor de trolebuses desde 1971, la ventaja de conducir este tipo de transporte público es que “Uno se sube y se baja relajado, pues no competimos con las micros, tenemos clientela propia”. Trabajadores de bancos o de servicios públicos serían los más fieles pasajeros de los trole, conquistados principalmente por la calma y buen trato que se le da al cliente, incluso si este es escolar.

A pesar de las dificultades para la conducción y las limitancias de movimientos, estos vehículos encantan, y así lo demuestra la gran cantidad de gente que los prefieren frente a las más rápidas micros.

Para Soledad Álvarez, “andar en Trolle es un paseo diario donde la gente y el conductor están más relajados”. Asegura que a pesar de que se pueda demorar un poco más en llegar a su destino, los prefiere a los otros transportes atestados de gente.

La “adicción” a este medio de transporte quedó demostrada el 2002, cuando por motivos de fuerza mayor la Empresa de Transportes Colectivos Eléctricos S.A. detuvo su servicio. La gente como reacción se dirigía a las oficinas para pedir que reanudaran sus actividades, lo que finalmente sucedió.

A comprar entradas…

La magia del trole además de llamar la atención de pasajeros, despierta la creatividad de visionarios gestores culturales. Dado lo silenciosos y limpios que son, seis actores y dos músicos aprovecharon la oportunidad de transportar sus obras desde las tablas a un vehículo en movimiento.

Apoyados el FDI-CORFO y el 3ie de la Universidad Técnica Federico Santa María estos profesionales daban a conocer la historia de Valparaíso a las decenas de espectadores, especialmente turistas, que ocupaban diariamente los asientos, incluso más de una vez.

Para Matías Valenzuela, Jefe de Proyectos de 3ie la iniciativa fue plenamente exitosa pues incluso venía gente de Santiago y regiones a ver la obra. De igual manera asegura que “Teatro Trolley Tour” fue una excelente evidencia que en la región se puede hacer Turismo Patrimonial Cultural, donde los colores y las historia porteña pasa a ser el actor principal.

De esta manera vemos como un medio de transporte que cientos de personas usan diariamente entrega a esta ciudad una identidad propia. Además de la belleza que aportan a las calles, ayuda a los mismo porteños a tener una vida un poco más relajada, donde un viaje puede llegar a ser un paseo al cual se pueda ir en familia.

Lo único que en este momento falta es el mayor apoyo porteño, pues como es de suponer en una empresa donde lo primordial es la calidad para el cliente y no la cantidad de boletos cortados, las finanzas no resisten eternamente.