Lugares que encantan

By | Marzo 2, 2017

En el centro la Plaza de Armas, en frente una iglesia y a un costado un correo, un gran hotel o la municipalidad. Esta es la lógica que vemos cada vez que visitamos alguna ciudad del país, donde el plan regulador de los conquistadores españoles se repite una y otra vez.

Pero parece ser que en el Puerto la historia es distinta, pues basta caminar por una de sus arterias principales como Pedro Montt para sentirnos desorientados. ¿Cuál vendría a ser la Plaza de Armas?.

Sin duda, la pregunta no es nada fácil. Puntos más puntos menos, sin lograr responder, podemos decir que cada una de estas plazas tiene una magia y un encanto diferente, dado principalmente por las distintas actividades que acá se realizan y por la gracia y originalidad de su gente, que la hace ser a su manera “la plaza más importante” del Puerto.

Plaza O´higgins:

Saber que fue inaugurada el año 1966, nos hace darnos cuenta que es una de las más nuevas y a la vez una de las más grandes de Valparaíso. Al caminar por ella vemos como la modernidad y el pasado se combinan perfectamente.

No nos deja de llamar la atención la presencia del Congreso Nacional y el gran número de visitas grupales que diariamente llegan para conocer este icono democrático y a los parlamentarios que de vez en cuando circulan por la puerta giratoria en su entrada. Mientras, otro grupo de gente se deleita con los artistas, especialmente bailarines que diariamente actúan en el centro de la plaza, cuya música se escucha en todo el sector.

Pero sin duda, uno de los atractivos más singulares son los distintos clubes que de lunes a viernes se sientan a jugar domino o brisca, en plena plaza. Para Juan Guzmán integrante del club “Los amigos de 60 años”, la gracia de este lugar es que se puede disfrutar del juego en un ambiente tranquilo y relajado, donde el mismo hecho de ver a tanta y distintas personas entretiene.

Pero en un vuelco temporal, vemos como cada fin de semana decenas de personas llegan a instalarse en un improvisado puesto para ofrecernos todo tipo de antigüedades. Revistas Análisis u Hoy, discos de James Brown o Madonna son alguna de las joyitas que podemos encontrar en esta feria porteña.

Tanto el monumento central al General Bernardo Ohiggins como la belleza de su gente hacen de esta plaza un lugar encantador donde el ver a tantas personas agrupadas disfrutando verdaderamente de los espacios públicos, realmente encanta.

Plaza Victoria.

Para muchos este puede ser el centro neurálgico del Puerto, principalmente por la alta afluencia de gente que diariamente se pasea por las multitiendas y la bella Catedral que rodea esta plaza.

Encantados con la gracia de sus árboles y de las áreas verdes que caracterizan a este lugar, decenas de personas pasean por sus “callecitas” o se sientan en las bancas a disfrutar de los shows que diariamente se hacen, entre ellos los movimientos de hiphoperos o del mimo que sin vergüenza paraliza a todo el transito que circula por esa esquina.

Asimismo no es raro ver como jóvenes se reúnen para organizar marchas de protesta o a “abuelitos” que durante horas descansan y comen churros o palomitas de maíz.

Uno de los principales atractivos de este lugar es la fuente traída directamente desde Francia que está situada en su centro, con cuatro estatuas que representan las distintas estaciones del año.

Esta plaza a pesar de estar marcada por la alta circulación de micros y colectivos, sumada a la afluencia de todo tipo de gente, igualmente nos ofrece un espacio tranquilo donde podemos detenernos a descansar, comer o simplemente mirar.

Plaza Aníbal Pinto

Sin duda esta plaza tiene un encanto especial. Durante el último tiempo ha tenido un claro florecimiento, gracias a los nuevos cafés que se han instalado en el sector, entre ellos “El Subterráneo” “El Ritual” etc, los que aparte de ofrecernos jugos o cefés nos dan la posibilidad de disfrutar arte, ya sea pinturas, esculturas, fotografía etc.

Este hecho parece evidenciar que en un momento varios emprendedores vieron en este sector un lugar donde la gente podía caminar tranquila, dejando un tanto de lado el bullicio y el estrés semanal. Así le ocurrió a María Soledad de Val, dueña de la tienda de artesanías “Arte Nuestro”, quien recuerda “cuando recorrí Valparaíso me di cuenta que la plaza tenía esa magia de antaño con sus construcciones antiguas, cafés etc. Lo que era atractivo tanto para el turista como para el porteño.

Asimismo no es de extraña ver como jóvenes con instrumentos en mano gracias a su música detienen nuestro paso, obligándonos a detenernos al menos un instante. Uno de esos grupos es el de los santiaguinos Jack Trío quienes hace algún tiempo cada noche tocan en uno de los cafés del sector. Para Polo García, su saxofonista “tocar en espacios públicos es una buena manera de entregar música a todos por igual” y agrega que de esta manera el contacto con la gente es más ameno y directo.

A pesar de este nuevo aire que se respira en este sector del Puerto, caminar por su calle significa recordar el pasado. Ver que una de las farmacias tiene un letrero que dice”Botica” inevitablemente nos hace recordar a nuestras abuelas, mientras divisamos a los lejos el ya mítico “Cinzano” donde cada noche es un espectáculo.

Recorrer Valparaíso, significa recordar y por sobre todo dejarse encantar. Sin grandes edificios, ni luces nuestro Puerto diariamente seduce tanto a turistas como a porteños y si usted aun no sabe por qué simplemente camine por sus calles y la respuesta le saltará a la vista.