Aunque sólo hace un par de años que se instalaron, si los nuevos adoquines y bancos del tradicional pero remodelado paseo Atkinson de Valparaíso pudieran hablar, sin duda tendrían miles de historias que contar. Esto porque diariamente ven desfilar un sinnúmero de porteños y visitantes de los lugares más increíbles del planeta, los que no se cansan de admirar los atractivos que el lugar tiene para ofrecer.
Al remozado paseo en cuestión se puede acceder por la calle Papudo, en el mismo cerro Concepción, o por el costado del edificio de El Mercurio de Valparaíso, por la escala Concepción. Como dato anecdótico, muy pocas personas saben que en el siglo XVIII, existió allí una cancha de chueca, y posteriormente se construyó el actual paseo Atkinson, que quedó inmortalizado en el óleo de Helsby, donde aparece una niña jugando con un aro.
Desde la terraza que forma el paseo, la vista domina un importante sector de la ciudad, como es la plaza Aníbal Pinto, antigua Plaza del Orden, donde se ubica el típico café Riquet, el imponente edificio de la Intendencia Regional de Valparaíso y el de la Cooperativa Vitalicia.
De esta forma, este clásico paseo, ubicado en el hermoso cerro Concepción, se transforma en otro de los imperdibles lugares de Valparaíso, ya que ofrece las mejores vistas del puerto y de la ciudad en general. Además en sus alrededores posee coloridas casas que le dan una atmósfera especial, y que lo hacen parte importante del circuito turístico por excelencia en la ciudad.
Esa vista en altura del centro cívico de Valparaíso se puede obtener desde el paseo mismo o disfrutando de un refresco o un café en el hotel-restaurante Brighton. Este es uno de esos locales que por impronta, además de por nombre, nos refrescan a cada instante la influencia inglesa con que carga la ciudad.