Agenda Cultural Guía del Viajero Protagonistas Culturales
 
Sendero Bicentenario Contacto        
 Entrevistas
Ud. Está en: Home | Protagonistas Culturales | Entrevistas
 
 
  Entrevistas  
 
Fundación Valparaiso
 
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
 
CapitalCultural
Hector Calvo Cofre 205, Cerro Bellavista, Valparaiso-Chile
Fono/Fax: (56) (32) 59 3156 o (56) (32) 59 3142
 
Volver
  Imprimir Enviar a
Rodrigo Silva: “No se tiene autoridad moral para cambiar una ciudad si no cambias tú”
 

Por Heidi Brokordt U.

 

Nos reunimos un día sábado en la mañana en su lugar de trabajo; el Café Riquet. Pero esta vez no sería frente a una taza de café de este local patrimonial, sino en un nuevo sector. Subimos al tercer piso a conocer el reciente proyecto de Rodrigo Silva, relacionador público del café. Es así, como en medio de cuadros y esculturas distribuidas al azar, pero con esa capacidad de transportar al visitante al mundo de las artes sin previo aviso, comenzamos entre humo de cigarro y hojas esparcidas sobre la mesa, la historia y gestión de este autodenominado patiperro y soñador que ha sido fiel a su esencia.

Su presencia en este café con 72 años de antigüedad se debió, como la mayoría de sus cosas en la vida, al azar. Sara Vial, su tía escribió un comentario sobre que los fantasmas rondaban al café. Rodrigo se comunicó con el dueño para discutir sobre el comentario. Ambos sabían que era una realidad. Cuando tomó sus cosas para partir y dejar el tema cerrado, ofreció su ayuda, pero fue ahí donde le dijeron que necesitaban un compromiso completo.

¿Cuál fue el motor que hizo que te quedaras después de dos horas de conversación?

Después de estar casi treinta años fuera, uno viene con la cabeza llena de ideas, llena de energías y ve que en el país en el que uno pensó ya no existe, por lo tanto, por qué no hacer algo para que exista y desde cualquier puesto que uno pueda estar, se puede interceder para hacer cambios, para que la ciudad funcione. A mi se me abre una posibilidad con lo del café, no era una cuestión laboral, no lo necesitaba, pero era una ilusión, era que algo nuestro se estaba cayendo, esto no podía caerse y si había algo en mis manos que se pudiera hacer, ese fue el motivo. El motivo de reencontrarme con la ciudad, de reencontrarme con mi país, con mis costumbres, con mis historias de niño y poder hacer algo para que eso no se muriera.

¿Cuáles eran los cambios que querías lograr?

Este era un café que estaba técnicamente en quiebra, que estaba absolutamente apartado de la realidad, vivía de historias antiguas que habían ocurrido, pero en la realidad no tenía clientes, sus productos eran malos, no tenía decoración, no tenía luz, no había ilusión en los trabajadores y yo veía que Valparaíso navegaba hacia un futuro fuerte, distinto al clásico, con una tremenda relación con el mundo de la cultura y aquello también significaba desarrollo gastronómico, turístico. El motor de esta industria en Chile podía ser Valparaíso y uno de los motores de Valparaíso podíamos ser nosotros por qué no, ese desafío a mí me gustó y me propuse transformar al café Riquet en el lugar más importante de Valparaíso con respecto a eso. Además considerando que este es el único café sobreviviente de todos los clásicos, había una responsabilidad y también había una herramienta. Si somos el único sobreviviente, quiere decir que podemos captar un gran porcentaje del turismo, de la atención y de la clientela en ese sentido.

¿Cuáles fueron las acciones a seguir para lograr el objetivo?

Diseñé una estrategia de abrir el café a la ciudad de que salga de sus cuatro muros, abra sus muros a los artistas, pintores, esculturas, tenga proyectos que incidan en la vida cotidiana, como fueron las terrazas puestas en la vía pública, y esto sin inversión ninguna ha significado aumentar ventas y clientes y una imagen del café muy distinta.

¿Cómo se vivió ser el pionero en sacar las terrazas y obras de arte a la calle?

Fue súper emocionante para los que sabíamos lo que eso significaba, en un principio para la gente fue muy curioso. Pusimos mesas con fotos bajo el cristal y la gente pensaba que era una exposición, no que se podían sentarse y tomar un café en la calle. La gente se empezó a sentir en otro país y se acercaban los transeúntes para decirnos que era hermoso lo que estábamos haciendo, que lindos los cuadros, grabados y mesas, que rico poder hacerlo. Pero en ese momento lo estaba haciendo sin permiso de nadie, estaba intentando demostrar y registrar lo que podía ser este lugar si entendíamos que la cultura creaba puestos de trabajo, creaba ilusión, creaba otro tipo de vida, ocupaba los espacios públicos, embellecía y si a esto le sumábamos un mejor servicio, una mejor atención íbamos a hacer cultura y ésta significa turismo y turismo significa mayores ingresos, puestos de trabajo etc.

¿Nunca han sentido un conflicto el conciliar temas como cultura con turismo y negocio?

Esto es una red, es una gran industria, no es simplemente cultura por cultura, la cultura genera mucho dinero. Las grandes empresas del mundo invierten mucho en cultura. Cultura atrae mucho turismo y el turismo es una de las empresas limpias de mayor desarrollo en el mundo, por lo tanto, no hay una contradicción en algo que está absolutamente comprobado y que funciona. Obviamente, yo no estoy solo en esta ciudad hay mucha gente que lo hace, lo hacía antes que yo, que lo hace junto conmigo y que lo hará en los próximos anos. Creo que no hay contradicción, sino que además es la forma de operar.

¿A quién están dirigidas estas iniciativas?

Principalmente estamos dirigidos al porteño, cuando hablo del turismo no me refiero al señor holandés que viene con cámara fotográfica, me refiero a cualquier persona que esté ocupando su tiempo libre para disfrutar de la vida. Turismo no es una empresa que tiene que ver con nacionalidades, tiene que ver con la ocupación del tiempo libre de la gente donde sea. Con la ocupación de los espacios públicos a través de la cultura, me refiero a la calidad de vida de nosotros mismos, de habitar nuestra ciudad de la mejor manera, todo esto además genera un atractivo para el extranjero, pero es porque nosotros hacemos de nuestra propia ciudad esto para nosotros.

¿Cómo ha sido para la gente del café Riquet y sus clientes el conjugar lo antiguo con lo nuevo?

La fórmula se llama armonizar, equilibrar, si tú no renuevas y no naces más como el sol todos los días en la mañana, terminas muriéndote. No es interesante la cultura de los muertos, de las tumbas, son interesantes por antiguas y su historia, pero también son interesantes por nuevas y su historia. Hay que tener un sentido de equilibrio, un sentido del gusto. Hoy estamos en un mundo que tiende hacia una globalización y eso encierra un peligro grave de uniformidad. Yo creo que el arte tiene el deber de demostrar que estamos en un mundo diverso, esa es la realidad. Aquí el gran jurado es el ciudadano común y es el tiempo, no somos los supuestos entendidos, no creo en los capos de tal tema y menos en los especialistas del arte.

Este proyecto también sirve para acercar a las personas que no tienen una relación muy estrecha con el arte…

Absolutamente, la reacción de la gente fue hermosa. Fue alegría que el café tuviera colores, tuviera luz, forma. Si somos capaces de hacer convivir a la gente normal de forma normal con el arte, el arte pasa a ser parte de nuestra cultura cotidiana y nos hace más grandes y felices sin darnos cuenta. Lo terrible es que este tipo de cosas se vea como elitistas, estamos en un mundo abierto donde los espacios son libres, no deberían existir zonas vedadas. El desarrollo de una nación parte de un ser humano más integral y cómo nos vamos a llenar de máquinas con un espíritu vacío, el arte no es otra cosa que el desarrollo del espíritu, del mundo interior, yo quiero que eso se haga un plato típico nuestro de manera que nos haga más cultos, más felices.

¿Cuáles son hoy los clientes del café?

No seríamos este viejo café, tan nuevo como es hoy, si restamos algo de su historia. No creo que puedan desarrollarse las flores cercenando raíces, por lo tanto partimos por curar las raíces para conseguir flores más hermosas. Nosotros mantenemos el ciento por ciento de la clientela tradicional, pero le hemos sumado el doble de gente común como estudiantes, gente joven…ha venido mucha gente a ver qué es esto nuevo que le han contado. Hemos sido capaces de crear ilusión. La denominación de capital cultural y patrimonio ha hecho a la gente pensar que Valparaíso tiene un nuevo destino, que estamos refundando la ciudad.

¿Los porteños se están sintiendo más responsables de este cambio?

Creo que los porteños están más felices, están más ilusionados, saben que de alguna manera que esto tiene que ver con ellos y va a influir en su calidad de vida. Tal vez, lo que no esté claro en este país por desgracia, es que no hemos sido capaces de unirnos todos los actores, todos los que tenemos que ver con esta historia para hacer una propuesta de país, de ciudad clara.

¿Cómo nace la idea de abrir un atelier?

El tercer piso del Riquet era bodegas, que no tenían conexión ninguna con esta ciudad. Era un espacio muy luminoso y pensé que si estábamos hablando de cultura había que hacer cultura, no se tiene autoridad moral para cambiar una ciudad si no cambias tú y pensamos que un buen cambio era facilitarle un espacio a las personas que no lo tienen, que tienen talento y que producen ideas para esta ciudad. Por lo tanto, destinamos todo el tercer piso a pintores, escultores, diseñadotes, grabadores, que a la vez se relacionan con cineastas, publicistas y escritores para producir, enseñar y mostrar cultura. Somos una ventana para la ciudad y de lo que se puede hacer.

¿Cómo se han sentido los artistas?

La cosa se empieza a poner muy hermosa en este sentido. Han ocurrido fenómenos extraños, muchos de ellos que tenían una productividad baja han aumentado fuertemente. Los que estaban con unos colores apagados, multiplicaron sus colores, han vendido, están enseñando a personas que estaban totalmente alejadas del arte. Se les ha creado todo esta nueva ilusión de esta nueva ciudad y nuevos espacios. El artista se reincorporó, se reenergizó y eso se ve en sus obras. Aunque yo pienso que todavía somos un pequeño pollito chiquitito que está picoteando el cascarón de los muros de incomprensión, cuestión que se produce cuando lo nuevo lucha por posicionarse.

¿Se han sentido incomprendidos los artistas en algunos momentos?

Sí, la ilusión de ellos es ser protagonistas de este tema y debemos ser inteligentes en darle el espacio que se merecen. Los artistas son los que construyen, los que crean.

¿Qué nuevos proyectos hay?

El café está inserto en la Plaza Aníbal Pinto y en ella existen diversos lugares emblemáticos y se ha creado toda una movida en esta zona más cercana a la cultura, que al carrete. Si estamos creando esta zona a partir de la potencia y fuerza que tiene, lo lógico es extender nuestro radio de acción y ya no nos conformarnos con esta cabecita de playa pequeña, sino que empezamos a hacer una toma cultural de la ciudad. Para eso crearemos el boulevard de las artes. Éste intenta ser un espacio que ocupe el espacio público y donde se adueñen los escultores, pintores, poetas y músicos de la zona para generar desarrollo. También en este caso nosotros queremos ser un prototipo y que se haga en otras zonas y queremos unir estas zonas y crear una gran red de zonas de manera que la ciudad sea para habitarla con más armonía. El proyecto está siendo presentado a las autoridades correspondientes, la recepción es impecable, como siempre me imagino que tendremos que discutir mil cosas sobre dineros, pero creo que en lo fundamental, en el concepto estamos todos de acuerdo.

¿Cuánto queda de Rodrigo Silva en este ámbito?

Me gustaría hacer Riquet, pero me gustaría hacer ciudad. Me imagino que llegará el momento en que haya subido esta cumbre y como buen montañista, buscaré otra. En definitiva, yo soy un creador, un soñador y los sueños no se encasillan, no tienen un nombre y un apellido, son etapas. Desconozco los tiempos, pero espero que la experiencia no sea corta y lograr situar al café como uno de los íconos más importantes de esta ciudad y de este país en el mundo cultural. Espero poder crear diferentes prototipos para la ciudad y que eso cunda, pero también espero subir montañas más altas.

 

 

VolverSubir
  Imprimir Enviar a
 
  Agenda Cultural | Guía del Viajero | Protagonistas Culturales
Home | Entrevistas | Sobre Capital Cultural | Condiciones de Uso | Mapa de Sitio | Contáctenos