La cita estaba programada para las 17:30, y Alfredo puntualmente- como es su costumbre- llega a la hora pactada. Me comenta que desde que es miembro del Consejo Regional de Cultura, su celular suena más que antes y su agenda esta más recargada. Al pasar los minutos y luego de una conversación de tipo protocolar, viví en carne propia los sonidos de la modernidad, ya que su teléfono móvil sonaba cada 2 minutos interrumpiendo el diálogo. Luego de las excusas pertinentes, la conversación fluye de manera ágil y entretenida, ya que este Crítico de Cine, Gestor Cultural, Profesor Universitario, Director de Cultura de la Fundación Valparaíso y Miembro del Consejo Regional de Cultura es una persona afable.
Su amor a Valparaíso se remonta desde que su padre se traslado a la ciudad cuando él tenía 5 años de edad. Tal vez ahí conoció las bondades de este puerto, jugando en el hermoso cerro de Playa Ancha.
Así fue como Alfredo fue labrando esta identificación por la ciudad, la que se hizo patente con la creación del Festival de Cine de Valparaíso, lo que le permitió ganarse un nombre en el mundo de la Cultura Regional, quizás por esta misma razón, era una de los candidatos para asumir el cargo de Director Regional de Cultura, pero el destino quiso otra cosa y lo asume con propiedad.
“Esa fue una botella lanzada al mar, en el sentido que postulé como figura independiente, entonces en esa línea yo veía muy difícil quedar, pero conversando con otros colegas y amigos del ámbito de la gestión, nos cuestionamos: uno con que ropa se queja de asumir un rol de espectador de un paisaje dibujado por otros, intentémoslo, lancemos esta botella, en una de esas... Para mi fue una sorpresa cuando me llaman para decirme que había una terna, y que mi nombre figura ahí, en ese momento me descoloqué un poco, me puse a pensar en la posibilidad de ser elegido, pensé de que fue algo irresponsable, ya que tenía que replantear los proyectos en los cuales estoy trabajando, pero después de todo, se me reconoció por mi trayectoria y mi trabajo”.
A pesar de no ser elegido- Luciano San Martín fue el designado para el cargo - siguió con sus labores en la Fundación Valparaíso, ocupando el cargo de Director de Cultura, y preparando varios proyectos, dentro de los cuales destaca : El Festival de Cine de Valparaíso, Festival Internacional de Jazz y Música Inmigrante entre otros.
Uno de los puntos que más llama la atención a este nuevo Consejero Regional, es la importancia que tiene para el país y la región esta nueva institucionalidad, y su influencia en el desarrollo cultural.
“ Este es un trabajo de 4 años que es muy atractivo, por una razón muy simple, ya que no tenemos historia, o sea tenemos que hacerla, ese espíritu pionero de gestión , de no continuar aguas, sino de abrir nuevos espacios, algo muy parecido a lo realizado por el Festival de cine Valparaíso en sus inicios , o sea una ruta nunca transitada.
El Consejo Regional es un órgano Público autónomo y descentralizado, y desde ahí, pretende abrirse a los agentes culturales, ciudadanos, Fundaciones y Corporaciones.
La propuesta del Consejo es en base a una nueva institucionalidad, en donde hay una orgánica que instalar, además de una legitimación social y cultural, o sea echar a andar una propuesta orientar al sector cultural.
¿No crees que en el ambiente se han forjado demasiadas expectativas y esto puede llevar a una actitud errónea de esta nueva institucionalidad y por lo tanto, se crean falsas expectativas.?
Yo no le temo a la crítica, el tema de las expectativas, es muchas veces por ignorancia, por ejemplo, alguien puede ir a un evento en la ex cárcel y cierran la puerta, alguien escribe una carta al diario y opina en contra del Consejo Regional de Cultura. Esto es como el viejo paradigma de interpelar a las autoridades de ¿por qué pasa esto o lo otro?. Hay que entender que frente al retiro histórico del Estado y su actual rol como una figura subsidiaria, la sociedad civil debe responder y ganarse sus propios espacio.
En el contexto de la Sociedad de Mercado, los ciudadanos tienen que organizarse corporativamente y hacer valer su opinión. En esa línea más que esperar a que un Consejo lleve el barco, es la Sociedad Civil en su conjunto, y que estimulada por las condiciones del Consejo, es la que tiene que llevar a cabo la tarea.
La labor del Consejo, la veo como un instrumento que facilita, estimula y permite que la creatividad de los artistas se exprese. De lo contrario se hubiera optado por el Ministerio de la Cultura, y eso fue rechazado política y culturalmente, ya que la figura del Consejo se amolda más al siglo XXI, más flexible, ya que estimula la participación ciudadana.
¿Piensas que hay muchos Gestores Culturales que creen que el Estado tiene que actuar como un papá proveedor de recursos, creando un clima de estancamiento y pereza en estos mismos?
Sí, hay quienes esperan que el Municipio, la Intendencia Regional, el Gobierno Central , los Diputados, los Senadores, les solucione los problemas. Hay que tomar el toro por las astas, en este sentido Valparaíso es una ciudad distinta, ya que esta ciudad tiene una historia de constructores de sueños, tu ves las instituciones que se han creado. El Mercurio, El Cuerpo de Bomberos, La Cámara de Comercio y Santiago Wanderers, son todos proyectos de emprendedores que no esperaron a que llegaran las mejores condiciones posibles para conquistar el futuro.
¿Se puede cambiar está mentalidad conformista.?
Creo que el mundo y la sociedad globalizada nos convoca a ese ejercicio, lo queramos o no es un cambio traumático. La generación que se formó a base de una fuerte presencia del Estado, ahora están a la deriva, entonces no nos que da más que tomar el toro por las astas y luchar por la vida.
Ahora que el Consejo Regional de Cultural va entrando en materia, la ciudadanía va a entender de que trata esto.
Bueno ¿de que trata esto...?
El Consejo busca relacionar una instancia pública estatal, con la sociedad civil.
Se estableció que la cultura en Chile ha estado muy a la deriva, atomizada y dispersa, las instituciones mismas del Estado tienen una carga fuertemente burocráticas. Se diagnosticó la necesidad de crear un instrumento con fuerza de ley, destinado a crear una red Institucional orgánica, denominada Consejo Nacional de la Cultura. Esta idea estuvo presente en los Gobiernos de Alwin , Frei y concluye con el Presidente Lagos; o sea ya era una demanda generalizada. Esta demanda no iba conectada a fijar un organismo burocrático vertical, sino que una figura mixta, en donde estén representado la mayor cantidad de sectores de la Sociedad Civil y en menor medida funcionarios públicos, al servicio de las directrices del Consejo, ya que las decisiones son colegiadas.
La idea es que este Consejo más la presencia del Ministro José Weistein , dicte las pautas del desarrollo cultural chileno.
¿Qué atribuciones tienen Consejo Regional de la Cultura para fomentar el desarrollo de las diferentes manifestaciones artísticas que se ejecutan en la Quinta Región?
La ley consagra alrededor de 10 funciones, como por ejemplo, asignar el Nuevo Fondo Concursable Regional, ver la orientación del fondo y escoger al jurado.
Determinar la necesidad de infraestructura en la Región y la asignación de fondos en la medida que existan.
Fomentar las redes, el diálogo y la comunicación, entre las Universidades, Corporaciones y Fundaciones, buscando una relación entre estos estamentos. La idea es eliminar esta especie de geografía caótica que ha caracterizado el desarrollo cultural de la Región.
¿Es posible que este Consejo pueda financiar y destinar de manera directa cierta cantidad de recursos, para que los diversos gestores culturales puedan llevar a cabo sus proyectos.?
No, ya que de ser así, nosotros deberíamos ser verdaderos jurados o bancomáticos y este no es el caso. De acuerdo a las atribuciones de este Consejo, nosotros sólo avalamos y supervisamos el fondo concursable. Obviamente van a llegar al Consejo carpetas voluminosas de toda la Región. Aquí no se trata de que lleguen estas carpetas y los integrantes del Consejo digan "qué interesante esto entregémosle recursos". Esto carece de sentido, ya que tiene que haber un instrumento, - que es el Fondo Concursable Anual. Habrán reglas claras, para las Corporaciones, Fundaciones y gestores culturales.
VALPARAÍSO ALGO MÁS QUE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Pero uno de los temas que más apasiona al nuevo Consejero Regional es el nombramiento de Valparaíso Capital de la Humanidad, ya que desde su punto de vista, la designación ayudará a la re- fundación de la ciudad.
¿El hecho que Valparaíso sea nombrado capital cultural “por decreto” ayudará efectivamente a incentivar y estimular las actividades culturales de la zona?
Yo creo que hay dos elementos históricos que han ocurrido en Valparaíso. La declaración UNESCO y la denominación de Valparaíso como Capital Cultural. Estos son elementos inexistente en 50 años de historia, los cuales coinciden con la decadencia, pérdida de industrias, crisis portuaria etc. Entonces este es un elemento que marca un giro copernicano en la historia misma de Valparaíso. Ahora más allá de la idea, fuerza del símbolo, del nuevo paradigma, la interrogante de mucha gente es; " bueno y ahora qué. Estamos todos como en un marasmo esperando que ocurra algo".
¿No será que la gente espera eso, que por ser Capital Cultural y Patrimonio de la Humanidad los recursos van a llegar inmediatamente?
Primero tiene que desarrollarse el proyecto del borde costero, fijarse en la orgánica UNESCO, desde el Municipio, pasando por las Corporaciones y Fundaciones privadas, eso todavía no se ha hecho, todo esto está en directa relación con el tiempo político, ya que hay elecciones de por medio y por ahí, pensamos que la nueva ley y quien asuma en estas nuevas elecciones Municipales, también van a tomar la responsabilidad del tema UNESCO, pero todo esto requiere una articulación, y al Consejo Regional de Cultura le compete la responsabilidad de facilitar ese dialogo cívico, esa amistad entre las Universidades – que también muchas veces se ponen a competir entre ellas-; es decir, existe un discurso común que es tremendamente difícil, por cierto instinto autodestructivo o de fatalidad porteña, como por ejemplo: la crisis que puso en peligro el polo tecnológico, entonces uno se pregunta qué pasa,¿ por qué en Valparaíso hay una especie de maldición de que tenemos que ser la ciudad de la derrota, de la miseria , de los perros vagos , la cesantía , del Wanderers en segunda división...?
Es por esta razón, que todo este fenómeno nuevo de la esperanza de Valparaíso nos tiene que conducir a otra lógica. Sacudirnos de ese fatalismo que nos nuestra a una ciudad que para lo único que servía era para ambientar una película de la vieja bohemia, marginal y muerta, una ciudad donde se va a morir más que a vivir.
Más que esperar que caiga maná del cielo, la sociedad civil porteña, tiene que asumirse cívicamente y legitimarse como interlocutor válido para , organizarse y salir a la calle, y que estas mismas instituciones sean capaces de ganarse los espacios, porque arrinconados y rumiando no lo vamos a lograr, necesitamos acción y gestión.
La conversación transita en bases a sueños y expectativas, la hora avanza y ya casi se le hace tarde para asistir al estadio Playa Ancha, ya que en pocos minutos más jugará el club de sus amores – Santiago Wanderers- en una nueva fecha por el Campeonato Nacional de Primera División.
Alfredo se despide con un pensamiento en voz alta “Yo creo que en Valparaíso viene una nueva era, que está aquí con nosotros , pero todavía se encuentra en estado embrionario, aunque de aquí a 10 años más, creo que va a ser una de las más pujantes del país y del Cono Sur”.