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Claudio Vidal, director de la Compañía Ilución“El teatro es una herramienta para la educación”
 

El actor y director de teatro entrega una mirada profunda al mundo de las tablas y la gestión cultural en Valparaíso, además de una retrospectiva a la obra que representa su vida y sus gustos.

 

ACTO I: ATERRIZAJE EN EL ESCENARIO

Dice que no se siente un artista, pero verlo caminar y comunicarse revela su faceta de actor con vocación y sacrificio, formado en el trabajo y la experiencia, tanto encima como detrás del escenario.

Asume que “hacer teatro es difícil” y por lo mismo, se niega a criticar a quienes comparten su mundo laboral. “Admiro a mis compañeros. No podría pelarlos, todos me parecen respetables”.

Después de su declaración de principios enciende un cigarrillo que fuma nerviosamente, tratando de darse el tiempo de responder esta entrevista una hora antes de comenzar la función.

¿Cómo llegaste a las tablas?

Cuando estaba en el colegio llegó un grupo de alumnos de la escuela de teatro a hacer un casting, quedé y empecé a ensayar con ellos. Me embalé y decidí estudiar en Viña, en una escuela que era bastante desconocida porque funcionaba como clandestina en la época de la dictadura, con plata de extranjeros...

¿Se podía ser profesional en ese contexto?

No, pero luego me fui perfeccionando. La técnica de dirección teatral la fui ganando en el camino. Tuve la oportunidad de disfrutar de los buenos y malos tiempos del teatro.

¿Por qué?

Te lo digo porque cuando estaba en la escuela de teatro trabajé en el Canal 4 (UCV) y tuve una época de muy buen pasar. Pero después cuando se te van acabando las herramientas...

¿Qué pasó?

Estudié Educación General Básica de noche, pero nunca he ejercido, porque me di cuenta que tenía que armar mi propio cuento y empecé a trabajar como actor en Las Máscaras, una de las compañías más antiguas, nombradas y potentes de la región.

¿Cómo llegaste a formar tu propia compañía?

Empecé a hacer talleres y a través de ellos empecé a ser director, a manejar ciertos códigos teatrales y de ahí dirigí un grupo en la Escuela Grecia durante el año ‘91. Los cabros quedaron muy enganchados. Después formamos la Compañía Ilución, con la que ya llevamos mucho tiempo.

ACTO II: VALPARAÍSO Y LA GESTIÓN CULTURAL

¿Cómo fue el comienzo de Ilución?

A nuestra primera obra llegó Marina de Navazal. Éramos super lolos, recién haciendo un taller, pero hizo una muy buena crítica. Le gustó, decía que había buena dirección, que el trabajo era honesto, limpio. Nos empezaron a invitar a festivales, etc.

¿Qué hicieron?

Empezamos hace dos años con un festival que se llamaba “Teatro IPA, una alternativa al fin de semana”. El 2003 seguimos y ahora estamos todos los viernes presentando obras con buenos resultados. También hacemos funciones para colegios, invitamos a otras compañías para que pudieran ocupar el espacio, haciendo gestión, contactos, hinchando las pelotas a los medios de comunicación con el e-mail, el llamado por teléfono, el comunicado.

¿Es difícil mantener esa actitud?

Nosotros somos actores y no estamos acostumbrados al tema del marketing y la gestión, pero ya el tiempo nos pide movernos, hormiguear, contactarse con universidades. Lo más importante es estar constante intercambio con la cultura.

¿Ha tenido alguna influencia que Valparaíso sea capital cultural?

Sí, por supuesto, es un cuento que se viene arrastrando desde que Lagos le dio prioridad a la gestión cultural. Por lo menos lo he asumido así, me siento comprometido con la política de un gobierno cultural.

¿Qué es Valparaíso para ti y cómo influye en tu trabajo?

Uh... todo, es poesía, la noche. He tenido la oportunidad de viajar y no, no podría cambiar la ciudad. Hago clases en Viña y lo único que quiero es venirme, llegar a Valparaíso.

ACTO III: INTROSPECTIVA

¿Cuáles son tus motivaciones en el teatro?

Son rollos personales, de artista -aunque no me considero tal-, son cosas muy íntimas. La gente no lo entendería porque es muy propio y puede no ser la misma visión del compañero.

¿Qué temas te interesan?

Lo mío va hacia lo social. Hemos tomado la línea de Juan Radrigán, lo admiro porque me identifico con su vocabulario y su forma de hacer el teatro.

¿Cuáles te gusta explorar desde el teatro?

Estoy tirando más para la comedia, aunque distinta a lo que se hace en la actualidad. Hay una cartelera que llena salas con enganche en televisión, en medios, con renombre.

¿Sería una crítica al teatro nacional el tema de vender el arte?

No, estás loca, eso hay que hacerlo... los actores tenemos que vivir de alguna manera. Cuando uno opta por profesión también lo hace por estilo de vida, cuando elegí el teatro no fue para hacerme rico, pero trato de vivir dignamente

¿Te sientes más cómodo en el rol de actor o director?

Dejé la actuación el ‘99 porque tuve un accidente automovilístico con secuelas. Físicamente no estoy preparado para la actuación, porque necesita un rigor físico. Me identifico dentro del área, no te digo que soy el mejor director de la región, a mí no se me puede pedir nada, tengo 29 años, estoy en la lucha constantemente, preocupado de dignificar la carrera. Me identifico con la dirección teatral y para lo otro cuento con gente.

¿Cuál es la obra que más te ha llenado?

Es como elegir al hijo regalón, para mí todos son iguales, a pesar que a veces es mentira.

¿Y es mentira?

Sí. Hay montajes que me han gustado mucho más. No quiero decir que un montaje sea malo o que lo sean los actores, sino que me he apropiado más del texto, me he sentido interpretado en mi ideología, en mi forma de sentir, de pensar. Tengo obras que son las que quiero más, de todas maneras.

ACTO IV: TEATRO DE PERSPECTIVAS

¿Qué proyecciones tienes con tu Compañía?

Estamos trabajando en “Sueño de una noche de verano”. La mayoría son chicos de teatro de la Universidad de Viña del Mar. Con ellos estoy a gusto porque estamos manejando códigos teatrales. Y otro con la Compañía El Tranvía, que se llama “El Enfermo en un acto”.

¿Cuáles son tus sueños?

Mantener mi estatus como director teatral. No me interesa ser reconocido, va más allá de eso, es una trascendencia por ideales.

¿Cómo trasciendes en el teatro?

Va por la cosa formativa, ver el teatro como instrumento.

¿Se enseña con el teatro?

Sí, por supuesto, tiene esa misión.

¿A lo mejor educar era tu tarea y encontraste otra forma de hacerlo en el teatro?

Lo que pasa es que yo partí con un teatro muy especial, bien social, en las poblaciones, era una necesidad de mejorar el estilo de vida de ciertas personas. Sé que hice algo.

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