Ubicado en el Cerro Alegre, este hotel entró en funcionamiento hace sólo cinco meses y ha logrado situarse como una atractiva oferta turística que, gracias a un intenso trabajo de restauración y búsqueda de antigüedades, recrea un ambiente capaz de trasladar al visitante hasta mediados del siglo XIX.
Fue por esa época cuando llega al país Thomas Somerscales, quien se destacó por su labor docente como uno de los primeros profesores del tradicional Colegio Mackay y como el único pintor de episodios navales de la Guerra del Pacífico, que además se dedicó a plasmar en su obra los paisajes de Valparaíso.
La que fue su casa por cerca de veinte años se encuentra en un sector declarado zona típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, y sin duda constituye una muestra del carácter patrimonial de la ciudad.
¿Cómo nació este proyecto?
Nace en forma espontánea, una idea que surge cuando se empieza a hablar del Valparaíso patrimonial. Con mi marido habitábamos la casa desde 1994 y pensamos en la posibilidad de crear un hostal, un lugar de acogida a los turistas porque además supimos que CORFO estaba financiando proyectos de inversión en áreas de recuperación urbana patrimonial. Postulamos a esos fondos en el año 2001 y comenzamos a trabajar en julio de 2003.
¿Pero qué los lleva a comenzar esta aventura?
Cuando compramos la casa nadie daba nada por el Cerro Alegre ni por la ciudad y no fue más que un enamoramiento del lugar, vimos que Valparaíso era lindo y sabíamos que algún día iba a ser reconocido como un destino turístico importante, en cierta forma queríamos compartir con la gente esta belleza y pensamos que al ofrecer una alternativa lentamente iba a surgir en ellos un interés por conocer.
¿Por qué eligen la casa de Somerscales?
Me llamó la atención porque pintó los primeros cuadros que hay de Valparaíso, de las naves, del puerto e incluso paisajes del interior como la Cordillera de los Andes, fue uno de los pocos que dejó un legado pictórico y un testimonio de cómo era la ciudad en ese entonces.
¿Cómo fue el proceso de construcción del hotel?
Cuando llegamos a vivir fuimos tratamos de no modificar mucho la casa tratando de imaginar cómo fueron sus inicios, aunque sufrió modificaciones a lo largo del tiempo porque tuvo ocho dueños, la idea era conservar el máximo de originalidad y en eso el arquitecto fue muy cuidadoso pues le dio comodidad al hotel sin romper la cosa tradicional ni la estética del lugar.
¿Cómo hicieron la decoración?
Fue con harto amor porque hay muebles que tu recuperas y con ello traes parte de la historia, pero lo tienes que dejar habilitados, tienen que funcionar. Todo eso nos preocupaba mucho porque independientemente que las habitaciones tengan las comodidades que brinda la tecnología, se trata de mantener ese toque antiguo.
¿Por dónde empezó la búsqueda de piezas antiguas?
Tenemos anticuarios conocidos, conseguimos algunas cosas en Viña y Limache pero casi todo proviene del mismo Valparaíso, lo fuimos haciendo lentamente.
¿Cuál es el valor que tiene el hotel en Valparaíso como ciudad patrimonial?
La casa posee una historia porque perteneció a una persona importante para la ciudad y el hotel contribuye a difundir ese carácter histórico en la comunidad. A esto se suma la entrega de un servicio de calidad, ya que un lugar con la importancia que posee Valparaíso necesita contar con la infraestructura que permita atender bien a sus visitantes.