En medio del Cerro Cárcel a minutos de la Plazuela Ecuador nos encontramos con “Hotel Ultramar”, una nueva y revolucionaria apuesta turística, donde la fachada tradicional de una antigua casona porteña encierra una apuesta directa por el diseño moderno y la estética vanguardista.
Son las diez de la mañana, el sol rebota sobre la cubierta de ladrillos del hotel, toco el timbre, una vez abierta la gran puerta de madera me encuentro con un escenario inesperado. El piso asemeja un interminable tablero de ajedrez, las murallas se suceden en contraste rojo y negro, sobre la pared oscura un reloj rojo me recuerda el mundo de Alicia en su país de maravillas.
Le digo a la recepcionista que tengo una entrevista con Myriam Fliman, una mujer también vestida de rojo y negro me sonríe, mientras le da explicaciones en Inglés a un pasajero que desea recorrer los cerros porteños, ella es Myrian Fliman, la dueña y creadora de esta revolucionaria fusión entre cimientos tradicionales y la exquisita modernidad de los detalles.
De las pasiones que dieron vida a este proyecto y lo que promete Hotel Ultramar hablamos con Myriam, la dueña de esta nueva apuesta que, como ella misma señala, más que un hotel es un reflejo de su alma.
Myriam, cuéntame ¿Cómo nace la idea de involucrase en la restauración patrimonial?
Tengo la absoluta certeza de que el turismo es parte sumamente importante de la vida en Valparaíso y mi idea nace obviamente vinculada a eso. Soy una persona súper detallista y como subdirectora del Sernatur encontraba que habían muchos hoteles que, a pesar de contar con una buena infraestructura, descuidan la calidad del servicio y carecen de algo que los identifique frente a la competencia.
Pero tengo entendido que este proyecto de restauración patrimonial viene de mucho antes, de la época en que restauraste casonas en Cerro Alegre
Sí, mi primera experiencia con la restauración patrimonial fue cuando compramos dos casas en Cerro Alegre para trasformarlas. Restauramos una conservando un estilo más patrimonial y la otra en un estilo más moderno. Si bien yo pude seguir en eso, ya que fue un éxito rápido- se hizo y se vendió- yo no soy de las personas que pueden seguir al resto y estar siempre en lo mismo, necesito hacer cosas nuevas, como economista pasé toda una vida manejando empresas ajenas y este era el momento de jugármela por lo que realmente quería hacer, por algo propio.
¿Y cómo nace la idea de que este proyecto propio sea esta particular mezcla entre nostalgia y modernidad?
Todo esto nace de lo que soy, el alma del hotel también es mi alma, acá estoy yo, mi personalidad, mi pasión. Hace un poco más de un año vine a visitar a un amigo mío que vive cerca de aquí y cada vez que pasé por fuera de esta casona le dije: "mira, esa casa va a ser mía". Así comenzó todo, de mi fe en el turismo cultural y de la firme certeza de que yo iba a poner un hotel en este lugar e iba a tener éxito.
¿Cuando hablas de turismo cultural a qué te refieres específicamente?
El concepto de turista va más allá del que viene por sol y playa en los meses de verano, el turista es todo aquel que pasa más de una noche fuera de su hogar, es aquel que viene en el invierno, que viaja por trabajo o por algún congreso.
¿Sientes que en Valparaíso el concepto de turista está más asociado al turista de verano?
Anteriormente estaba el concepto de que el turista era el que venía a Viña, iba al casino y visitaba de pasada Valparaíso. Pero ahora hay un entendimiento de que la gente que llega a Valparaíso viene a otra cosa, que el que nos visita es el turista cultural, ese que busca conocer la ciudad, recorrerla y enamorase de ella.
ULTRAMAR
¿Por qué el nombre Ultramar?
Hay dos versiones al respecto, la primera versión es más bien práctica, el hotel iba a ser pintado de color azul y como hay un color azul que se llama “azul ultramar” nos pareció que el mejor nombre sería Ultramar. La segunda es algo más poética y dice referencia a una manera de decir europea, cuando en Europa se viajaba al otro lado del mundo se decía que se iba a Ultramar.
Pero ahora el hotel no es de color azul
Eso fue lo divertido, al final el hotel conservó la fachada de ladrillos expuestos y el nombre quedó, el lado poético le ganó al práctico.
Interesante historia la de Ultramar, ahora cuéntanos ¿qué puede encontrar el visitante acá que no pueda encontrar en el resto de la oferta hotelera?
Lo principal es una atención personalizada. Hay distintos tipos de huéspedes, el que viene por trabajo buscando sentirse como en su casa y aquel que gusta de estar ensimismado, como soñando, nosotros apostamos por entregar un servicio que satisfaga ambos estilos de turismo. Por un lado tenemos un ambiente estético que hace sentir al visitante como en un sueño y por otra parte tenemos la atención suficientemente personalizada como para acoger a quien lo requiera.
Por último ¿Cuál crees que es el valor agregado que puede entregarle hotel Ultramar a Valparaíso como ciudad cultural y patrimonial?
Voy a contar una anécdota para graficar eso. Cuando en este barrio supieron que se iba a poner un hotel, los vecinos fueron a presentar una carta a la municipalidad para impedir que esto se llevara a cabo. Un día preguntando por allí supe que ellos pensaban que este iba a ser un motel porque para ellos era inconcebible que alguien pudiera poner un hotel de categoría en este sector. Ahora la situación ha cambiado porque todo el barrio se siente orgulloso del hotel y de los turistas que lo visitan. Hay que tener en claro que cultura y patrimonio no es sólo aquello que tiene un valor histórico sino todo aquello que hace la gente por su ciudad, lo que liga a la persona con su espacio, todo aquello que lo hace sentirse orgulloso de vivir en Valparaíso.