Luego que Valparaíso fue nombrado Capital Cultural, sus habitantes miran sus calles y cerros de manera distinta. Caminamos llenos de orgullo frente a cualquier muestra artística. Ahora nos llena de satisfacción los centros culturales y galerías que acercan el arte a la gente. Cafés, restaurantes e incluso librerías decoran sus paredes con fotos o pinturas.
Poco a poco el arte ha dejado de ser una actividad a la que solamente la elite tiene acceso. Parece ser que estamos viviendo un “boon cultural” donde finalmente la cultura ha llegado a la gente...En el puerto se mira y se respira arte.
Con esta idea llegué a la sala de arte “G&T”, ubicada en el Cerro Alegre. Al entrar soy recibida por su dueña, Pamela Gallegos, escultora quien junto a su marido expone en su propia casa.
La diferencia de esta sala y las otras es obvia. Nada de pintura ni fotografía y ni pensar en tomarse un café o pedir un sándwich. Sólo esculturas, en una amplia sala de paredes blancas, en el más completo silencio. Le pregunto a Pamela, cuál es la onda de su sala. Me doy cuenta que la escultora tiene muchas cosas que decir. Sin timidez ni frases diplomáticas critica a los autodenominados gestores culturales y la falta de educación artística de los porteños.
¿Cómo nace la idea de instalar una sala de arte?
Por la falta de espacios donde exponer. Está lleno de muestras de pintura, pero escultura no. Aparte las galerías que existen está siempre copadas en su agenda, tienen muchos compromisos institucionales y qué decir de la censura, mientras que acá se analiza sólo la calidad de la obra.
¿Qué hace de esta galería un espacio especial?
Que no se pone música, porque no es un salón ni un café. Queremos crear un espacio donde la gente pueda contemplar arte, que aprenda. No ser una entretención, no tiene nada de malo “turistear” por una sala de arte, pero esa no es la idea de nuestra muestra, porque nosotros no vendemos objetos turísticos ni artesanía
¿No ha pensado seguir la tendencia de unir el arte con otros elementos?
No. Hay locales que venden café o sirven comidas y meten forzadamente arte. Las obras pasan a ser un elemento decorativo, porque no se puede contemplar una escultura con la música “a todo chancho” o en un lugar lleno de gente. Acá no se le está dando el espacio que esta actividad se merece...porque reconozcámoslo en Valparaíso no se respeta el arte.
¿Cómo se financiar una sala de arte?
Es difícil, toda la plata sale de nuestro bolsillo. Vendemos dos obras al mes, que pueden ir de los 30 a los 200 mil pesos, o sea no alcanza. No recibimos ayuda ni auspicio de ninguna institución o persona, es autogestión.
Entonces...
Entran y dicen ¡la raja tu sala!, pero eso de qué me sirve si no compran. A nadie se le ocurre regalar arte, porque aprecian lo que tienen enfrente. Una vez me dijeron ¡tan caro, si es un pedazo de fierro!. Si seguimos así vamos a tener que cerrar la sala y hacer eventos de vez en cuando. Porque el gasto de mantener una sala, sobretodo la luz es demasiado alto.
¿Y no han buscado la posibilidad de auspicio?
Todo depende de las condiciones que nos pongan. Si nos dieran plata a cambio de vender souvenir, no lo aceptaríamos nunca. Nosotros hacemos arte y ante eso no transaremos.
¿Por qué crees que la gente no aprecia el arte?
Le falta educación. Prefieren ir a una multitienda y comprar a crédito. Lo ven como algo “pintoresco”, no como parte de la espiritualidad del hombre. En Valparaíso el arte no tiene un lugar propio, por ejemplo, ponen mi escultura al lado de la mermelada de la señora Juanita. Eso muestra una terrible falta de respeto al arte... a pesar de que la mermelada sea rica. Cada actividad en lo suyo.
¿Eso es culpa de...?
La gente y de los autodenominados gestores culturales, quienes muchas veces no tienen idea de arte. A veces sólo les interesa es vender. Piensa, muchas galerías son atendidas administradores que no pueden explicarte un trabajo. En cambio yo te puedo comentar mis obras o las de cualquiera, porque yo estudié arte.
¿Y qué consecuencias trae esto?
Que a la gente no le interese el tema o lo mal entienda. Ponen arte en cualquier espacio sin ayudar a la gente a contemplar. Creen que están vendiendo papas. La onda cultural aún la veo como “cirquera”, se trata superficialmente sin tomarle el verdadero peso.
Pamela Gallegos sin problemas se ríe de todos los que de un día para otro se creyeron artistas, sin tener conocimiento al respecto. “En Valparaíso levantas una piedra y aparecen poetas, pintores y fotógrafos” y reconoce que a muchos de ellos ese nombre les queda grande.
Sin duda esta escultora y su galería de arte “G&T”, nos muestra un arte que parecía en extinción. Una muestra de obras en la que cada trabajo habla por si solo, sin cafés ni música que influya en la contemplación. En todo caso en esta sala encontramos otra opción para ver y disfrutar arte, pues en la variedad está el gusto.