En la Avenida Argentina vemos la convivencia de dos edificios que llaman la atención de cualquier turista; el Congreso Nacional y una iglesia. El primero de ellos como foco de la creación legislativa, mientras que la segunda como una muestra viva de las costumbres y creencias de un pueblo.
El templo de los Doce Apóstoles fue terminado en 1875, por el arquitecto Teodoro Buchard, quién nunca pensó que una de las utilidades que se le daría sería la de hospital durante la Guerra del Pacífico, en la que Chile se enfrentó a dos de sus países limítrofes; Perú y Bolivia.
Al ser la segunda iglesia instalada en nuestro puerto, evidentemente le otorga una belleza especial. Ya al entrar llaman la atención el color burdeo de sus paredes, que acentúan la altura y la forma de letra V de sus muros.
Asimismo no deja de llamar la atención la hermosura de la figura de San Vicente de Paul, patrono de los pobres y de la imagen de Cristo junto a los Padres Agustinos, la que está instalada en el templo desde 1950.
A pesar de que esta iglesia está ubicada en una de las principales arterias de la ciudad, no está atestada de gente, muy por el contrario en su interior se respira un ambiente de paz y reflexión que a nadie deja de seducir.