La llegada de los religiosos de la Congregación Francesa de Jesús y María en la década del 30, parecía ser sólo momentánea. Desde Burdeos al Puerto, este viaje misionero parecía ser una visita de ayuda, sin embargo, en el momento del zarpe, el padre Juan Crisóstomo Liazú, decidió quedarse en estas tierras al fin del mundo.
A partir de ese momento Valparaíso se transformó en el primer punto de establecimiento donde esta comunidad se instaló en América del Sur, atrayendo poco a poco a más miembros de la Congregación, quiénes en un esfuerzo y muestra de preocupación fundan el Colegio Sagrados Corazones Valparaíso en el año 1937 y extendiendo su misión a Santiago, Concepción y Copiapó.
Ya en el año 1874 la imponente y bella iglesia que actualmente vemos en calle Independencia fue construida, pero durante el terremoto de 1906 sufrió graves daños estructurales. Sin embargo poco a poco su estructura se ha ido restaurando, volviendo a la belleza de antaño.
Con un marcado estilo gótico esta iglesia tanto en el interior como exterior nos seduce por los detalles de sus murallas, las que parecen ir enroscándose a medida que ascienden, mientras que el Cristo tallado en madera atrae nuestras miradas en el mismo momento que entramos a la iglesia.