Desde que ponemos un pie en este “restobar” no nos podemos abstraer del estilo de su decoración. Los colores y materiales hacen de este espacio un lugar atractivo para sentarse cómodamente en los sillones a comer o tomar un trago.
Con tres años de funcionamiento “Gremio” se ha ganado un prestigio por la calidad de comida y trago. Nada de fritanga ni la clásica y universitaria “Dorada”. Muy por el contrario lasaña, salmón y carne de soya, son algunos de los platos que encontramos, junto con tragos más elaborados que combinan vodka, amaretto, campari, gin etc.
Pero Gremio ya nos es como antaño. Un variado y selecto menú sumada la llamativa decoración fueron dejando de lado una de las ideas principales del lugar; dar a conocer diversos artistas locales con proyecciones en distintas disciplinas.
Sin embrago, según nos cuenta su dueño Felipe Belaustegui las muestras de arte se suspendieron ya que no estaban dando resultado y eso se veía en las conferencias acera de la exposición. “Las mesas de conversación hasta julio de 2004 fueron un fiasco, la gente sólo venia a mirar la decoración y a comer el arte pasó a segundo plano” asegura Felipe.
Pero este ingeniero comercial está evaluando la posibilidad de volver a tener arte en sus paredes pero con una lógica comercial. “Estoy trabajando con gente que se toma las cosas en serio, no simplemente hay que lindo. Esto es una empresa no una fundación”
A pesar de echar de menos el arte, hay razones de sobra para visitar “Gremio” su tranquilidad y belleza sumado a la preocupación por el menú hacen de este lugar un espacio preciso para disfrutar.