Veinte murales forman parte de un recorrido por la cultura inserta en el cotidiano vivir del barrio, al alcance de la mano y a la salida del ascensor Espíritu Santo, en los faldeos del Cerro Bellavista. Si bien el museo fue inaugurado en 1992, la idea surgió a raíz de la experiencia del Profesor Francisco Mendez Labbé, del Instituto de Arte de la actual Pontificia Universidad Católica de Valparaíso PUCV, quien junto a un grupo de alumnos dio vida a cerca de sesenta murales en distintos lugares del Puerto, entre 1969 y 1973.
A principios de 1973, en una conversación con Nemesio Antúnez, en ese entonces Director del Museo de Bellas Artes de Santiago, se planteó la inquietud de convocar a diversos pintores para convertir esta iniciativa en un recorrido artístico por los cerros de Valparaíso. Sin embargo, tras los acontecimientos del 11 de septiembre, se pospuso la obra a fin de que no se confundieran los murales pictóricos con propaganda política. Finalmente en 1991 se concretó el proyecto, gracias a un convenio entre la PUCV y la Municipalidad de Valparaíso, y se invitó a los pintores chilenos de la década del cuarenta-cincuenta a participar en la creación de este particular museo plasmado a través de calles, escaleras y de cara al Pacífico.
Roberto Matta, María Martner, Mario Toral, Eduardo Pérez (Eduperto) y Nemesio Antúnez, se cuentan entre los dieciocho connotados artistas que dieron vida al museo que contempla veinte murales, pintados cercanos unos a otros, incluido uno que se conservó del período 69-73. Los pintores siempre interesados en la propuesta, obsequiaron las obras a la ciudad y entregaron la propiedad intelectual a Francisco Mendez, quien a su vez confió en la diseñadora gráfica Paola Pascual, actual curadora del museo.
Tal como en los setentas, a partir de 1994 el Museo a Cielo Abierto brindó la oportunidad para que nuevamente alumnos de distintas carreras de la PUCV pudieran abrir sus mentes al concepto de universalidad a través del “Taller de América Valparaíso a cielo Abierto”, esta vez dirigido por Paola Pascual, y que consistía en la mantención de los murales constantemente expuestos a las inclemencias del tiempo y al ataque de rayados callejeros.
En un futuro próximo se espera contar con más recursos para invertir en la difusión y consolidación de su imagen, por lo que Pascual hace un llamado a la empresa privada para que colabore con este regalo, siempre abierto a la comunidad y que rompe con el mito de que la cultura es solo para la elite, ya que “no hace falta saber de pintura para apreciar todo lo que puedes ver y sentir en el recorrido”.
La próxima vez que desee acercarse al arte, sólo basta abrir la puerta de su casa o tomar un ascensor para sumergirse en las pinturas de este único Museo a Cielo Abierto que, por lo demás, es nuestro.
Para mayor información sobre recorridos turísticos o eventuales aportes, favor comunicarse con Paola Pascual a través del siguiente mail: ppascualc2210@yahoo.com