A partir del verano recién pasado y hasta comienzos de abril, los porteños pudimos presenciar un espectáculo que a nadie dejó indiferente. Luces, malabares, teatro y música eran sólo algunos de los elementos que el Colectivo Circo en Picada, con sus 14 actores en escena nos ofrecía como una tentadora manera de conocer el trabajo de uno de los escritores más destacados del siglo XX, Franz Kafka.
El montaje “Primer mal: un artista del trapecio” relataba la historia de una joven trapecista que dedicaba todo su tiempo a mejorar su técnica llevándola a vestirse, comer y dormir sobre su herramienta de trabajo. De esta manera los adaptadores de la obra de Kafka buscaban contar la historia del circo y mostrar al hombre en la plenitud de su cotidiano, además de provocar una reflexión y cuestionamiento por parte del espectador.
Y claro que lo logran. El ruido del mar y la bellaza innata de un lugar tan mágico como la Ex Maestranza Barón hicieron que los viejos vagones abandonados se trasformaran en un espacio ideal para crear un sub mundo en medio de la ciudad.
Circo en Picada intentó encantar y lo logró. Evidenció la belleza de cada uno de los movimientos, además de justificar el trabajo de 10 años que la compañía santiaguina Quinto Circo y los porteños Cílico Circo adquirieron antes de decidirse a formar este colectivo, con sus músicos y artistas escénicos.
En estos momentos deben estar rondando las playas de República Dominicana a la espera de mostrar este singular montaje. Cómo se forjaron el camino para ser considerados internacionalmente y la experiencia de haber realizado un espectáculo tan destacado, son algunas de las preguntas que su productora Macarena Simonetti nos responde al mismo tiempo que ya está haciendo las maletas rumbo al Caribe.
¿Qué cualidades tienen los elementos circenses que los transforman en actores principales de la obra Primer mal?
El circo tiene una magia y poesía única, porque es una disciplina que siempre está confrontando emociones...es un juego y es en serio a la vez. Además, está toda la potencia de nuestras historias ligadas al circo. Este mundo es parte de nuestra niñez, de nuestro inconsciente, está profundamente ligado a la memoria y a la esencia de las personas.
¿Qué buscaban provocar en el espectador al situar la obra en este ambiente?
La obra en si es una gran reflexión. Primero por la historia que como en todas las obras de Kafka pone al hombre enfrente de nuestra propia fragilidad, a la angustia del ser y a la dicotomía entre los sueños y la realidad. Por otra parte es una reflexión en cuanto a las artes escénicas, a las formas y a los códigos que se usan y a los que se podían inventar. Básicamente Primer mal busca conmover y a partir de ahí activar todo un proceso de cuestionamiento acerca de ti mismo y de los otros, del arte, de lo social...de lo que sea, es un momento para detenerse.
¿Por qué situaron la obra en Valparaíso y más específicamente en la Ex Maestranza?
No sé si hubo un “intentar lograr” al principio. Lo principal era la obra, darle cuerpo al trabajo de Kafka. La Maestranza apareció como un regalo totalmente sorpresivo cuando estábamos buscando un lugar donde trabajar. Era un espacio perfecto además que tenía trenes y justamente nuestra obra hablaba de viajes y de trenes.
¿No había un interés histórico por el lugar?
Sí, después despertaron las ganas de recuperar el sector porque nos pareció increíble, es parte de la historia del Puerto y de la historia ferroviaria que es tan protagonista en la construcción de nuestro país. También queríamos generar un nuevo espacio para la expresión del arte, un centro activo de creación y donde la gente pudiera ver un espectáculo y le tomara cariño a ese espacio.
¿Cuál fue el balance de esta iniciativa?
Positivo, tuvimos una temporada con mucho público, lo que demuestra que les ha gustado. Nosotros estamos satisfechos con el trabajo, logramos darle forma a un sueño que al comienzo parecía una locura.
¿Cuál será su participación en República Dominicana?
Vamos a participar en la Feria del Libro de Santo Domingo, como uno de los espectáculos invitados. Somos como uno de los “estelares” junto con una compañía francesa.
¿Cómo esperan ser recibidos?
Esperamos hacer bien nuestro trabajo, entregar el espectáculo con la misma energía y fuerza que acá y finalmente que la gente lo disfrute
¿Y cuáles son sus planes para el regreso?
No hay nada definido, pero la idea es seguir trabajando en la Maestranza. No queremos que este lugar deje de estar vivo como ha logrado estar ahora.
Sin pensar demasiado en el futuro estos artistas del trapecio disfrutan de su arte. Desde que estos dos colectivos independientes decidieron juntar sus fuerzas artísticas no han dado paso en falso. Uno de los ganadores más destacados del Fondart 2004, uno de los montajes más vistos durante el verano, además tener la posibilidad de llevar su arte a lugares muy lejanos. Partieron con el pie derecho, lo que junto con sus desbordantes talentos y ganas de trabajar de seguro los transformarán en uno de los grupos más innovadores de la escena artística local.