En su versión número 11 este año el Festival Latinoamericano contó con la presencia de 45 poetas provenientes de 15 países del Cono Sur, quienes visitaron nuestro país con la finalidad de abrir nuevos espacios públicos para la difusión de esta disciplina.
El hospital Van Buren, el Parque Cultural Ex Cárcel, y otros centros culturales, fueron algunos de los lugares que visitaron estos poetas. Junto con mostrar sus propias creaciones y permitir que varios alumnos de la Universidad de Playa Ancha participaran en las ponencias, este Festival quiso conmemorar a dos grandes de la poética mundial; a José Martí a 110 años de su muerte y a Gabriela Mistral por la conmemoración de los 60 años desde que recibiera el Nóbel de Literatura.
Para el vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO), Luis Arias Manso, estos encuentros de culturas y edades son imprescindibles dado el momento histórico que vivimos, cuando el neoliberalismo ha roto con estos lazos sólo por una finalidad de lucro y a consecuencia de una mentalidad capitalista. “Nosotros como creadores debemos globalizar la protesta, la solidaridad, la revolución, debemos unir el mundo” agrega.
Uno de los principales beneficios de la creación de estos encuentros es la solidaridad que se crea entre poetas además del intercambio cultural, es decir, creadores que viven en lugares tan remotos como Chile y México se pueden dar cuenta de que ven el mundo de la misma manera, con los mismos ojos.
Es así como para el poeta uruguayo Roberto Bianchi la poesía Latinoamericana está sufriendo un cambio inspirado principalmente por las nuevas generaciones.
“En nuestro tiempo nosotros queríamos la liberación, y estábamos seguros que estaba al alcance de la mano, aunque con el paso de los años nos dimos cuenta que el cuento no era tan claro. Igualmente y a pesar de no haber conseguido todos nuestros sueños valoramos lo que vivimos; nuestra detención, nuestra tortura, nuestro exilio. Todo eso ha marcado nuestra vida y nos ha ayudado a construir un escenario nuevo dentro de la poesía”
En contraparte los poetas jóvenes y emergentes tendrían como denominador común, el uso de un lenguaje más coloquial apelando a los términos de uso cotidiano. Para Bianchi los jóvenes, mezclan lo conceptual con lo que les va sucediendo, desde tomarse una cerveza, hasta fumarse “algo” en la esquina.
Desde la elite hasta la calle
Uno de los privilegios y beneficios que nos entrega ser el punto de encuentro de tantos poetas, es la posibilidad que nuestra gente conozca y se acerque más a una de las disciplinas que parecen ser más desconocidas e impermeables a la comunidad.
Es así como por ejemplo una visita a un hospital se trasforma en una oportunidad única para que personas, que ya sea por discapacidad física o por problemas de accesibilidad no puedan contactarse con las palabras.
Sin embargo, no deja de llamar la atención que al menos uno de los poetas integrantes de esta comisión no se sienta identificado con una visión más generosa de este arte. Para el poeta mexicano Antonio Leal, creador de uno de los libros más vendidas en este género en su país, “ al momento de escribir lo hago para mis pares, para gente que sabe de poesía” reconociendo además que la poesía es elitista, sólo para los que saben.
Es así como parece ser que su visita se enmarca más dentro de las ganas de conocer nuestro país, o mantener un contacto con otros poetas y sus experiencias, además de tener la posibilidad de cumplir su sueño de recitar ante la tumba de Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral.
En contraparte para la poeta costarricense Paola Valverde uno de los principales beneficios de la poesía es permitirnos a cada uno de nosotros ser un poeta, donde cada palabra, cada acción se transforma en una manera única de comunicarnos. Donde no existe lo bueno o lo malo, sino que simplemente al escribir estamos ejerciendo nuestro derecho a ser.
Así lo demuestra su experiencia en una cárcel de Costa Rica, donde hace 4 años en su voluntariado, cada viernes en el taller que ella misma dirige, los reos son capaces de plasmar en el papel sus pensamientos, aunque siempre con el recelo de no poseer el título de “escritor”.
Sin duda esta es una buena manera de acercar esta disciplina a la gente que aun siente temor de verbalizar sentimientos u opiniones, ante la posibilidad de ser criticados por parte de los que supuestamente están preparados para escribir.
Fuimos por algunos días la capital de la poesía latinoamericana, sin embargo es necesario decir, que fuimos pocos los que nos enteramos de este acontecimiento. Parece ser que para los medios de comunicación o para el infaltable “boca en boca”, la poesía más allá de nuestros Nobeles aún no es un foco de atención.