Desde enero de 2002, en Valparaíso una pequeña gran propuesta saluda a los transeúntes que pasan por el #1168 de la Plaza Aníbal Pinto. Es la “Galería” H10 que, como recordarán algunos, dicho nombre tiene relación con el formato de block más básico que se ocupa en los colegios para trabajar en ramos como Artes Plásticas.
Ironías aparte, H10 se ubica en el primer piso de la primera construcción de gran envergadura que se hizo en Chile y la dependencia al interior consiste en una oficina que comparten taxistas y colectiveros de la línea Cerro Alegre.
“Cool”, “Choreza”, han sido adjetivos lanzados al boleo por algunos para intentar explicar lo que hay detrás de esta propuesta. Nada de eso. Aquí, Vanessa Grimaldi, Licenciada en Arte de la UPLA y encargada de la galería, responde al por qué de su particular propuesta.
¿Cómo nace la idea de generar la galería H10?
- Surge como una idea de manejar un proyecto cultural proporcional a las capacidades que yo tenía. No tenía los medios para arrendar un gran lugar como me hubiera gustado. Pero mi objetivo era brindar a una cantidad de productores de artes visuales de la región un espacio que contara con las características ideales y de impecabilidad para exponer. Cuando hablo de esta último me refiero a que un café o un restaurante no son un lugar impecable para exponer.
¿Por qué?
- Porque no es un lugar exclusivo para. Porque la producción de artes visuales tiene que ver con una circulación de ideas, propuestas, conceptos y no de decoración. Normalmente las artes visuales toman un lugar decorativo y accesorio dentro de estos espacios, y lo que yo estaba buscando era ocupar una lógica como museal dentro de esta impecabilidad y de una exclusividad. Es decir, esta galería iba a contener solamente obras de artes visuales.
¿A qué responde el particular porte de la galería?
- No es una “choreza”. Aparece como si fuera pero no lo es, porque en el fondo tiene que ver con una capacidad económica. Lo que hice fue ocupar conceptualmente el “modelo reducido” de producción del que hablaba un antropólogo que leí, y que planteaba la capacidad de tener una cantidad de características sin perjudicar el resultado, pero dentro de un espacio súper acotado.
Arte a bordo
¿Cómo llegas a esta oficina de taxis donde está H10?
-El espacio estaba ahí. No lo busqué. Siempre fue una oficina de taxis con una vitrina sin uso; casi no se veía porque el vidrio normalmente estaba como entierrado. Más que la vitrina me llamaba la atención la oficina que estaba en su interior porque era como detenida en el tiempo.
¿Cuál fue la reacción de los taxistas ante tu propuesta instalar una galería de arte?
- Al comienzo no entienden (...) Pero es interesante el efecto que produce en los taxistas luego de tres meses. Ellos de un momento a otro se encuentran hablando de arte contemporáneo; tener opinión sobre él, no como algo artificial sino como algo absolutamente concreto: comparar, analizar y discutir o manejar cierto discurso sobre las diferentes obras que se van exponiendo. Se van dando aclaraciones, dudas, tallas, depende de la obra.
Asimismo, ante la ausencia de Vanessa en la galería por razones obvias, los taxistas se han convertido en sus ojos en el lugar. Son los fieles testigos de la recepción que el habitante común y corriente tiene de H 10. De esos que a las 7 de la tarde se topa con la galería iluminada y se deteniene a verla 5 o 10 segundos; quizás algunos minutos. O de los diálogos que entre quienes la observan la vitrina se forman. “El efecto que se produce después es súper interesante, sociológicamente hablando, de lo que yo me supuse”, afirma Grimaldi.
Desde que nació, cada veinte días en H10 hay un cambio de expositor. No hay tiempo intermedio. Pasan 20 días, dos horas de desmontaje, otras dos de montaje, 20 días más de muestra. En conclusión, la galería nunca está vacía y, por supuesto, eso a Vanessa le gusta:
- Un pequeño placer es entregar la galería siempre súper impecable: con el foco, los muros blancos, el piso súper neutro, los vidrios limpios y el nombre en la vitrina.
Definitivamente, la experiencia de H10 ha sobrepasado las expectativas de “tener un espacio pequeño para mostrar lo que quisiera, para invitar a mis amigos”, que Grimaldi tenía al comenzar. Y es que en un principio sólo se proyectaba su existencia por seis meses, sin embargo, antes de que ese período terminara ya estaba ocupado todo un año de programación. Es más, antes de que ese año acabara, el próximo también estaba completo.
¿Qué experiencias similares han nacido en base a H10 y qué opinión te merecen?
- En los últimos dos años aparecen iniciativas similares de ocupación de espacios de vitrina para servicios de arte, cosa que es bastante irónica porque la vitrina lo que viene a representar es una carencia. O sea, la fragilidad que tiene la galería no debiera ser aplaudida por nadie. Es algo grave. Entonces, la imitación del modelo es complicada porque aparece la réplica como si fuera súper “choro”, y no lo es. Es terrible. O sea, que tengamos que optar a setenta centímetros cuadrados para poder exponer limpiamente...