Nacido en 2007, Optiko es la evolución de la Compañía Escénica de Artes Visuales Claroscuro, cuyo taller se ubicó en la ex Cárcel de Valparaíso y que consistió básicamente en la “etapa de laboratorio de ideas”, según nos cuenta su creador, Ignacio Saavedra. Allí surgieron las muestras Detrás del Eclipse, Circoptico, el Estanque de Mnemosine (Fondart 2005) y la actual propuesta, Optiko.
Su inicio va de la mano del proyecto Espacio Binario (Fondart 2007), donde -como se explica en su sitio web- “se desarrolla tecnológicamente los elementos principales de Claroscuro. Sustituye la escena por la cámara negra neumática, terminando con la relación escenario auditorio, y explora el soporte desde una perspectiva multidimensional, donde el espectador queda integrado al espacio de la obra. Crea sistemas de control digital para la proyección de la luz y sistematiza los procesos de composición, permitiendo que la obra se grabe para su posterior reproducción”.
La formación de un equipo de profesionales es también otro importante elemento de esta nueva etapa, que ahora instalará este proyecto co-financiado por Fondart nada menos que en el ascensor Polanco de Valparaíso. El 10, 11 y 12 de octubre, gracias a “Optiko. Ecos de Luz”, transitar los ciento cincuenta metros de ese histórico túnel será una experiencia mágica.
¿Cómo nace la idea de intervenir Polanco?
“Parte el 2008, cuando habíamos terminado Espacio Binario, y me puse a pensar cómo salimos de estas estructuras neumáticos, de estos espacios aislados y casi estériles, y nos metemos dentro de un contexto urbano, en la ciudad, que también tenga algunas condiciones, y ahí aparece la idea. El túnel como la posibilidad de realizar una instalación de 150 metros de largo, que tiene distintas estaciones –de proyección y de espera- y además en un túnel que tiene características patrimoniales”.
El proceso de instalación por cierto no ha estado exento de dificultades en sus dos meses de desarrollo, pues este nuevo espacio aportó un elemento que no estaba presente en donde se realizaron los anteriores trabajos: la superficie rugosa o irregular del túnel. Esto, sin embargo, se tradujo en una oportunidad y un desafío: conseguir que “la experiencia sensorial y perceptual dentro del túnel sea similar a lo hecho en espacios distintos”, explica Saavedra, quien eso sí nos aclara de inmediato: “Igual va a ser una experiencia alucinante, de profundidad, misteriosa y estética, con los mismos elementos pero manejados técnicamente de una manera distinta”.
Así como en el anterior proyecto, Gaia, la idea central es la evocación de la biosfera, de la Pachamama; y en Reset es reiniciar los sistemas cognitivos y recuperar el entusiasmo de observar, ¿qué concepto o idea está detrás de Ecos de Luz?
“Ambas. El curso de Optiko es hacia las experiencias perceptuales. Nuestro tema no son las evocaciones políticas, históricas, de la memoria de las personas o emocionales, personales. Nuestras construcciones audiovisuales espaciales tienen que ver con cómo la gente percibe. El fin es que lo de Polanco y las obras que estemos desarrollando a futuro sean en sí mismas una realidad. El eje central, temático, es la certeza de realidad o los estímulos sensoriales sobre los cuales tú determinas la percepción de realidad”.
Explícanos eso...
“Uno percibe la realidad desde los sentidos, desde la neurociencia a través de interacciones entre las neuronas, principalmente. Los colores, espacios o movimientos están instalados como receptores sensibles y relaciones de conexiones neuronales en el cerebro. No es que la realidad exista de una determinada manera, sino que es la forma en como biológicamente nos relacionamos con ciertos estímulos que supuestamente son exteriores, y sobre eso estamos trabajando. Sin embargo, la gente necesita tener ciertas explicaciones o asociaciones de lo que conoce o de lo que imagina para disponerse a tener una experiencia. Pero en la práctica nadie ha visto Gaia, ni el Universo, ni ha estado en el espacio; las personas hablan o asocian las experiencias de estar en estas cámaras con estos ambientes”.
¿Y qué es lo que en la práctica verán los visitantes del ascensor Polanco?
“Desde la Neurociencia se dice que la visión no es resultado solamente del sentido de la vista, sino de la integración de un montón de áreas, de muchos sentidos, y por eso que dentro de nuestra propuesta audiovisual está incorporado el sonido, el espacio, el movimiento y la posibilidad de trasladarse espacial y corporalmente dentro de este ambiente de luces e imágenes, a fin de que el acto de ver se integre con otros sentidos”.
Unos 15 minutos aproximadamente durará esta experiencia de transitar por un túnel de acceso a un ascensor que se transformará en “un espacio magnífico, mágico, maravilloso, significativo y memorable”, adelanta Saavedra. Sin embargo, va más allá y realza la trascendencia de “poder ver la ciudad desde una perspectiva distinta. No solamente desde el patrimonio de la memoria -de las cosas que nos dicen que son valorables desde la Historia- sino que desde una en que podamos soñar el futuro, instalando un elemento nuevo que le pueda dar cabida a estos instantes maravillosos que tiene la ciudad”.
Una intervención que en la integración de la comunidad con el arte y la tecnología no deja de lado –como ocurre en otros casos- la responsabilidad de dar un uso inofensivo a los espacios públicos cuando estos son ocupados masivamente.
¿Hay intenciones de intervenir otros lugares como Polanco?
“Polanco es una especie de invitación a la comunidad de abrirse a la posibilidad de un próximo Festival de Luces. Estos se desarrollan hace muchos años en Europa y nacen desde las mismas personas. Son fiestas con una convocatoria de miles de personas, donde se trabaja como elemento de ornamentación de la ciudad la luz. Y con eso se genera no sólo la iluminación de edificios, que es lo que conocemos acá, sino que también de espacios más pequeños con velas, lámparas, con pequeñas pantallas de proyección con dibujos y con todo el aparataje de iluminación que hoy existe, y que va desde el simple hecho de golpear una piedra y sacar una chispa hasta proyectores láser. Y dadas las características espaciales, Valparaíso es una ciudad súper entretenida para poder pensarla desde esta perspectiva”.